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January 02 Indo, Costa Rica y Perú en imagenesCada foto tiene una pequeña historieta, solo tienes que pinchar en comentarios. Por cierto, no me seas fisgón, contribuye con tus comentarios. Pura Vida: Aventura en Roca Bruja (aprox. entre el 8 y el 12 de Noviembre de 2004)Illo, Es lo que tiene el surf, desde shico te jarta de leé revista y ve videos donde te comen la olla con la "ola perfecta y el verano sin fin": un guapera rubio en un tubo de 4 metro de fantasía azul rodeada de palmeras y un maso de bombonsito en bikini a la caza y captura de su Príncipe de los surferos al que besa mientras se pone el sol en el Pacífico (que de pacífico no tiene un carajo) Tú, que eres tonto, no ere rubio ni na, sino negro como los cojone de un borrico, pero vas y tragas como una lisa mojonera y piensas "yo también quiero se Prinsipe de los surfero" ¡po yastá perdío! ¡Ya ere carne de cañón!
Cuando te va acercando a los 30 y ya tiene unos eurillo ahorrao te empiesa a entrá la paranoia esa de, ¡ojú q hago con mi vida! Y se te ocurre q la solusión es ir de viaje al trópico a Surfeá con dos colega, en este caso Edu "El Calada" y el Mendo de Triana. Nuestro destino: Costa Rica, nostá mal pa empezá. 90% selva y 300 Km. de costa en el pacífico, un paraíso del surf-aventura.
Y claro, ante semejante desafío, po que quiere que te diga, tu te cree que ere una mezcla de Kelly Esleite con Tarsán y el Migué de la Cuadra Sarsedo to junto en uno, ¿por que no joé? tu te lo cree. Po güeno, después de mayores o menores aventuras/desventuras (pero esas son otras historias) nos encontramos en la parte final y más sarvaje de nuestra odisea, afrontamos la expedición surfística a la mítica "Roca Bruja" en el Parque Nacional de Santa Rosa al norte, casi en la Fra. con Nicaragua.
Llegamo a la entrada del Parque a toda hostia de chachis (conducía el Calada como no), dando cocotaso contra er tesho de nuestro jeep de última generación (de última por la cola aro) cogiendo to los bashe y le preguntamo al Guardabosque al que casi atropellamo -por favor Sr. GB ¿Nos podría indicá el camino a Roca Bruja?- y va el nota y se descojona de nosotro -en ese auto no arriban ustedes, el sendero (y sulrayo sendero) está anegado de barro (así como hablan ello de bien con ese asento tan bonito "anegado"), la única forma de arribar es en bote (a 100 $/bigote) o caminando 18 Km por selva y monte-
-¡Illo votasión!, ¡300 dolaraco$ no vamo a pagá! No pue se mucho caminando tranquilito unas 4 hora con la tienda nos quedamo a dormí yo digo de í-. El Mendo dise -yo paso- y yo lo miro con una carita de yatevale, (es q era la 2ª q me quería jugá) mi última esperansa: El Calada -Niño tenemo q i, ¿como vamo a veni a Ticolandia y no vamo a i a Roca Bruja?- El nota va y se lo piensa un minuto, yo cagao, con lo maleable que es el Calada to es cuestión de ponerse pesao, -illo enga, vamo (pusherito) anda,…- y dise el tío to resuelto (lo cual me sorprendió) -¡Vamo!- y yo es q no me pude reprimí -¡¡¡¡Bieeen, Ganamo!!!!- El Mendo me miraba con una cara de esquina q no vea.
Entonse dise el GB -illo, aprovisionarse de agua y comida q allí no hay de ná- (güeno, illo no dijo porque no era de Cádi, era Tico pero hubiera molao q lo hubiera disho) Enga pal economato -¿6 litro de agua será suficiente pa 2 día?- Aro cojone, -¿y de comé? no hay gran cosa- ¡po galleta joé, 10 paquetillo de 6!- to shulo nosotro nos ponemo las mochila, la tienda y las tabla y a seguí el sendero, los tres mosqueteros rumbo a lo desconocido, la negra selva.
El sendero era una auténtica maravilla, no os podéis hacer una idea de la cantidad de especies florísticas y faunísticas que se cruzaron en nuestro camino, había iguana q son prima lejana de nuestras zalamanquesa de Cádi, cangrecole ermitaño, ligres, tigrones, y hasta uno q yo creí conosé de mi barrio, un perezoso. Aves de todo tipo, pelínganos, zopilotes (Los buitre de allí, que se saludaron cortésmente con "el buitre" de aquí) y otras muchas de difícil denominación. Insestos, hormigas bala y arañas pelúas, mariposas multicolores, como el Campo del sú, aunque ni rastro de mosquitos. Toda una delicia de paseo, un mono aullador nos aulló desde un árbo -¡ese Cádi, oé!- una serpiente nos saludó con la mano mientras silbaba algo de Radio Sinfonola, lo único malo q hasía una poca de caló. Va y dise el Mendo –Que paseillo ma agradable menos mal q no me he quedao- pozí, oye q caló ¿bebemo un poco?- apunté yo, y en eso que dise el Calaita -Vale pero bushitos corto q no llevamo mucha agua- y pienso yo "mu sensato" y así hicimo, la floresta se espesaba y la tierra se convertía en empedrado, además la pendiente se inclinaba.
Antes de la ascensión po güeno entre los bushito de agua, alguna galletita y el trote pausado pues se iba aguantando más bien que mal, un poco de carga al Mendo y unas cuantas risas, pero cuando ya llevábamos una hora de ascensos y descensos resbalándonos con las piedras una ligera fatiguilla comenzó a aflorar, ademá ya hacía una caló der carajo. De repente ¡toma! un río cruza el camino, no mu ancho ni aparentemente mu profundo, pero siempre da zangangui cruzar un río en medio de la selva, porque sabes que hay de tó, serpientes, sanguijuelas y sobre todo cocodrilos. Po na, ahí que vamos nosotros en plan porteadores con to las cosas en el coco y agua por el peshito, yo pensando "yo una vé vi una peli del Cuatermain en la que un cocodrilo se ventilaba al último negro porteador mientra atravesaba un río ¡mierda yo soy el último!" en ese momento como quién no quiere la cosa y silbidillo al aire adelanté al Mendo porsiacaso (porque si adelanto al Calada el lagarto se iba a queá con hambre).
Todo lo que sube ha de bajá (sino que se lo digan ar Cádi) y el descenso podríamos catalogarlo ya de malage, largo y enfangado debido a las últimas lluvias, los pelícanos sobrevolándonos indicaban que estábamos cerca del mar. Por lo menos el mediodía había quedado atrás y también el calor, así que después de 4 horas y a eso de las cuatro de la tarde con las lengua de babero y sebauras en los pies, llegamos a nuestro destino, Bahía Naranjo.
De la playa que os voy a decir ¡un bastinazo! la más cañera en la que he estado jamás (La Caleta no cuenta), 5 Km. de bahía de arena blanca rodeada de selva y montañas y nadie, y cuando digo nadie no me refiero a 4 jipi en pelota con er culo cagao como el "nadie" de Bolonia, digo nadie de verdad, nosotros solos, 2 humanos y un Mendo. Un río desembocaba en medio de la bahía, y en frente del mismo, como uno de esos navíos piratas de las pelis de Elrol Flín, y a unos 200 m de la orilla ¡toma ya! La mítica "Roca Bruja" reinando sobrecogedoramente con sus más de 40 metros de altura y su corona de pelícanos. A sus pies, cual séquito de entregadas esclavas danzaban las olas, objeto de nuestra obsesión, al compás que marcaba el viento de levante, el mismo que las desvestía con su delicado aliento, velo a velo, dibujando su desnudez con erótica belleza. El sol comenzaba a deslizarse tímidamente hacía un merecido descanso en su morada de coral aportando sus últimos suspiros tibios que terminaban de colorear el cuadro perfecto. Como diría nuestro famoso amigo Chuck (el de Chuck’s): "Ou G:eg! chorafia chengou lous fellous de puncha de :eco:da:lou!"
-Po habrá que montá el tiendal-, nos dijimo.-Aquímismo en la zona de acampada-, y en esto q se acerca otro guardabosque, asín como ennortado, en plan, -¡Pura vida! (Tradusío: ¡illo que!) -Po na aquí estamo, de surfari Sr GB2, por sierto ¿como funsiona aquí el cotarro? ¿A quién hay que regalá una apoquita de grifa pa que no te toquen? ¿Amo, que quién manda aquí?- Pues miren ustedes, allá a sincuenta yardas al Este hay una laguna con cocodrilos, no se aserquen (glup), en el cabo hay tiburones tigre, no naden allá ni orinen en el agua que eso los atrae (ejem, no, no) y en la desembocadura del río, hay unas serpientes marinas que tienen un veneno mortal, aunque no son muy agresivas porque tienen la boca muy pequeña y solo alcansan a morder en las falanges de manos y pies y en los testículos (ah güeno si solo muerden ahí), además inmensas colonias de tortugas marinas vienen aquí a desovar y es una puritica maravilla, aunque no las hagan enojar, son recontracabronas (joooé). Pero con quienes verdaderamente tienen que tener ustedes precausión es con los mapaches, que son unos hurtadores terribles, escondan bien la comida y la bebida- ¡Aro, aro, ja, ja, ja, … a nojotro, que somo de Cádi, tesquiyá! Los mapashe dise ¡notelocreenitú!- y asín nos estuvimo descojonando un rato mientras montábamos la caseta –el nota ¿po que sabrá creío er lechuga? los mapashe le mangarán a los Gringo, que son cascarón de güevo ¿a nojotro? ¿de Cádi? ¡un carajo! la comida déjala dentro de la tienda home, avé si tienen cojone esos mapashe de abrí la cremallera de mi tienda Decarlón "Chu secon", amo y como coja a uno mangando le doy una cashetá q va a salí en un pasodoble de Quiñone, ¡aaaamonó palagua yá!- y allí nos tienes a los tres porpata recorriendo como posesos el Km y medio que nos separaba de la desembocadura del río frente a la roca, donde caían las mejores olas, er Calada, como no, con er culillo al aire.
Nosotro paentro superemosionao corriendo y chapoteando, El baño fue como una orgía de sensaciones, el entorno, el momento y las olas, calidas, perfectas y huecas de metro a metro y medio. Edu, "El golfinho saltitao" en su sarsa, saltandole olas hasta a los pelícanos que ya lo miraban mosqueao, el Mendo tirando película desde la orilla y yo, aunque flipando, ar vé al Edu asiendo er culebrilla, macordé de ofidios y escualos y me comensó a entrá ese mieo irrasioná. Totá, que a remá to las ola con los puñito serrao, los pie engurrumío y los güevillo apretao ar culo como los leone, ¡y con unas gana de meá y no podé…! En fin, una esperiensia inolviable.
El sol disparaba su último riel cuando, por uno de esos misterios insondables del cosmos, la marea cambió de vacía a creciente a una velocidad comparable a la de la isla de Saint Michelle, encontrando al río en su camino y provocando una disputa de flujo reflujo digna de estudiar por el mismísimo Bernouilli ¡los remolino se arremolinaban! Yo acababa de cabalgar una larga ola que, después de varias maniobras radicales y un largo tubo de doce segundos (misgana) había dado con mis gráciles pies sobre la arena de la orilla con el agüita acariciando esta sinturita de avispa que (ejem) Dió madao. Tranquilos, fuera de peligro. ¿Pero el Calada? ¡oh no! El calada, en aguatapá, atrapado en la cresta de argo mu feo y mu marrón que lo alejaba de la orilla, con sus brasito de muñeco a 30 metro de mi lushaba por salvá su vida, que aunque miserable ¡cojone es suya! Y entonse va y me grita enmoresío -¡Cahlo socorro! ¡que no pueo volvé!- Aro, era un rollo en plan ¡sárvame mi héroe! y yo, po ques quiere que te diga, nunca lo he sio, la verdá, he soñao q lo he sio, pero serlo, serlo,… -¡Tranquilo Edu notasuste, es normá, déjate llevá un poco y da la güerta por el otro lao cuando pare!- le grité, asín mu seguro, como manteniendo la carma, pero con las uña de mis pie (que despué de 3 semana en CR no eran uña, eran coquina) jincás en la arena y pensando "¡un carajo normá! daqui no me muevo picha, como no lo pare la piera esa gorda este acaba en Tajiti, mas vale un ajogao que dó" ademá arguien debía quedá al liqui de su posisión mientra el Mendo recorría de noshe los 18 km de serva pa organisá una espedisión en busca de su cuerpo frío e inerte. Era una pérdida triste pero asumible, gajes del ofisio de esploradó.
Er shavá no podía má ¡el drama era inminente! la corriente se lo llevaba irremisiblemente como a un papé de fumá se lo lleva el levante mientra yo me reconcomía en mi cobardía cuando de repente ¡milagro! el río decide que ya había invadido lo suficiente al mar por esa tarde y efectivamente, el Calada da la vuelta y regresa fácilmente a la orilla.
-¿Lo ve carajote como yo tenía razón?- le desía yo aparentando seguridá y él asentía como ausente, pero algo en su mirada revelaba que las cosas nunca serían iguá entre nosotro, ese incidente marcaría el devení de los acontesimiento que estaban por llegá. El silencio y la oscuridad se apoderaron de nuestro regreso por la playa camino del campamento en la negra floresta, las estrella comensaban a titilá.
Po quillo, fue poner un pie dentro del bosque y nos vimos transportados instantáneamente, en una de esas extrañas dualidades espacio-temporales, a la batalla de Pearl Jarbur. Varías hordas de mosquitos camicaces hijos de puta del tamaño de golondrinos que se abalanzan sobre nuestra carne tibia, húmeda y desnuda a darno "fuerte y flojo de aquí" (mutis señalando orto/anillodecuero/serete propío). Hondonadas de picotazos recibimos mientras huíamos despavoridos como "pollos sin cabeza", dandono cocotaso con to lo visible y lo invisible (veíamo meno que un carajo vendao), blandiendo nuestras tabla dando torpes e inútiles mandobles. ¿Tu ha visto la peli de "Los Pajaro"? po iguá pero en patrulla "mosquíto mutante ninjitsu" ¡hasta kimono y cinturones negro llevaban los tío! Los veía reagruparse en escuadrone a los mu cabrone en la oscuridá y caé sobre nosotro como una sombra de terró mientra gritábamo -¡ar suelo illo!- Arastrandono a tientas logramo encontrá la tienda, trincá el repelente y echarnolo a puñao por tol cuerpo, ponerno mangas y pantalón largo, resbalándono, abofeteándono, cayéndono ¡una carnisería!… si tu ríete cabrón pero "El Calada" e mu shico pa tanto veneno y nos temiamo lo peó.
Una vé estabilizaos del insidente vampírico (esos pequeños chupasangre se llevaron un cuarto litro de cada uno en sus estómagos endemoniados) nos disponíamos a disfrutá de una bienmerecida cenita a base de galleta cuando ¡horror! nos dimo cuenta de que nuestra supervivencia no estaba ni mucho menos asegurada ¡los cabrone de los mapashito! Si, esos mismos tan monos de los dibujo animado, eran presuntos culpable de varias falta que todas junta eran constitutiva de delito grave a ojos de cualquier jué sivilisado, Nojotro en nuestra cabesa tratamo de recontruí su "modus operandi" hasiendo una lista de los cargo a imputá: 1-Losijodeputa sabían subío losuno ensima de losotro en plan "castellet" balanseándose de un lao pa otro, er más shico y punta de torre sabía corgao de la cremallera de mi tienda Decarlón y sabía dejao de caé abriendo Sésamo para los 40 ladrone que penetraron en la misma entre gritos de jolgorio (Allanamiento de morada y escándalo público) 2- los nota habían abierto con sus dedito de mapashito los paquete de galleta y se las habían comios toa menos un paquete de 6, habían desenroscao los tapone de las botella de agua, se habían arrecostao de espalda y sujetando las botella con manos y pie se las habían ashicao, las habían ¡güerto a enroscá! dejando ½ litro (hurto con recoshineo) y 3- habían dejao tol suelo lleno de plastiquito de galleta y pequeños excremento los cuales habían encontrado un hogar entre nuestras coquina pedestres (arrojamiento de residuos inorgánicos en un Pque Nacional y atentado contra la salú pública) El jurado populá (compuesto por el Calada, el Mendo y el menda) había desidío el castigo pal que cogieramo de chivo espiatorio: una muerte lenta, cruel y dolorosa claveteao de pie y mano en una estaca y puesto a secá bañao en sarmuera ¡No era pa meno desde luego!
Totá, ahí que nos tiene a los tre tapaito hasta las seja criando shinshe, con una pestita a repelente mezclá con sal, sudó y caca de mapashito que novea, la cara como er Makuli Curki en "Mi chica" y royendo una galletita cauno, asiendo musha salivita pa poé tragá ¡Que güeno illo! Ahora eso si ¡menos mal que vino María! que nos encontró contemplando tumbados en la playa el firmamento mas espectacular que he visto y creo que veré (los fuego artifisiale del Domingo de Carnavá no cuenta), donde las estrellas se fajaban con las luciérnagas en una suerte de competición de brillo que quedará en los anales del campeonato mundial de competiciones de brillo (de la que los ojillo del Mendo ante un grupo de rubias de Dakota son los indiscutibles campeone) Las estrellas fugaces autografiaban la bóveda de ébano con rúbricas dedicadas, solo para nosotros, deslizándose por la Vía Láctea como por un tobogán infinito. Cada vez que un lucero se consumía una luciérnaga se apagaba, a tiempo, como en una danza cósmica sincronizada ¡No vea que güena estaba María! que además, ya en la tienda, nos protegía de los "chupasangre" Nuestros 6 ojos se iban cerrando poco a poco mientras la vigilia se confundía con los sueños más placenteros -¿Quién sapeío cojone? ¡Mendo, pafuera!- -¡Que no, que yo no he sío!-¡Que si, castigao! ¡A dormí con los cocodrilos!-.
El remordimiento por haberme tirao un peito y habé condenao injustamente al Mendo a una muerte mas que posible no me impidió dormí de un tirón (¿mabré convertío en un cabrón insensible?) al fin y al cabo andábamo un poco apretaos en la tienda y vino bien. La primera luz del alba nos desperezaba con mimo y, aunque un poco hambrientos, nos sentíamos más vivos y fuertes. Por suerte el Mendo había sobrevivido a una noche expuesto a los peligros de la intemperie, aunque presentaba un lamentable estado de abandono ademá de una mirada de lo meno amigable, el mu cabrón no me estaba agradesío por adiestrarlo y curtirlo ¿te lo puede creé? ¡Con lo que estaba aprendiendo a nuestro lao! en fin el sabrá.
La claridad era absoluta y las olas, con viento perenne de levante, nos invitaban sugerentes, y allí que fuimos a darlo todo, esta vez sin sobresaltos que destacar y con compañía, la de los barcos procedentes de Playas del Coco con algunos surfistas. La mañana fue otro momento "bastination" y el Calada y yo nos convertimo una vez más en nuestros alter egos latinos: Augusto Amestoy y Juaqui Maquedo, reyes absolutos del mambo, el ticotico y el cha cha cha., con unos juego de cadera hipnotisadore que derretían los helado de piña, jeje. El Mendo no se quecarajo hasía, algo con el barro, su pene y la cámara de foto, no me lo quiero ni imaginá.
Recogida de aparejo y mañana de triunfo, llámalo como quieras, pero después de tres horas de exigente ejercicio al sol y sumergidos en agüita salá, po picha, teniamo más sed que Tintín en el Oro Negro, y ya comezaba a ser aguda cuando desidimo recogé pa emprendé la güelta. Nuestro tesoro: el ½ litro de agua que los cabrone de los mapashito nos habían dejao; nuestro desafío: gestionar cada gota como si fuesen diamante de los güeno.
-Illo asín no sobrevivimo, nesesitamo agua- espeté yo –Po habrá que ve si el guardabosque tiene y nos puede dar algo- respondió el Mendo. Y ahí que vamo nosotro con nuestro orgullo herío y las lengua en el sieso a pedirle porfavo un poco de agua al GB, cuando llegamo a su caseta el nota paresía que nos estaba esperando to cresío, ¡Una cara de "te lo dije"! ¡Un tonillo de guasón! ¡Vamo, intolerable! Nojotro to humillao. –Buenos días señor GB2, verá usté,…-Siiiisisisí, que los mapaches les han robado y vienen a pedirme agua, ¿no?- Po la verdá es que zi (cabesitas agashá)- Sin problema, les daré un litro, pero a cambio quiero el culo del chico alto fornido (¡Otia, El Mendo!), que aquí estoy muy solo y tengo mis nesesidade ¡bandido!- Es broma, pero hubiese molao ¿a que sí? un poco de seso en nuestra aventura le hubiera dao má morbo y ¿por que no joé? má audiensia, mira las peli de Emanué o Pajare&Esteso. Yo y el Calada hubieramo sio los primero en inmovilizá al Mendo, ponehle una mansana en la boca y sacrificá su culo de metrosesuá en bien del colectivo pero no hiso falta. El nota nos regaló un litro a cambio de aguantá sus comentario sarcástico y punto ¡un ange! Calmamo la sed con el ½ litro anterió, recogimo y nos pusimo pies en polvareda quedándono con las gana de cogé a un mapashito y clavetearlo (losijoputa).
La vuelta estaba siendo especialmente dura, sin nada en los estómagos y nuestros fluidos corporales evaporándose como en un alambique. La ascensión se acanallaba y colocar un paso detrás de otro se convertía en una ardua tarea que el calor complicaba hasta la extenuación, además la sal del sudor te quemaba los ojos impidiendo ver con claridad los accidentes del camino. Bushito a bushito habíamos consumido conservadoramente apenas ¼ de litro de la botella, lo cual no evitaba que tuviéramo las campanilla pegás con loctite a la garganta. De repente, tras un recodo, se nos presenta ante nuestros ojos "el río" el cual calculábamos a 12 Km. todavía del final. Y este, estimados amigos, es el escenario del penúltimo acto de nuestra particular "tragedia tartessa", en el que la justicia, la nobleza y todo lo puro que hay en este mundo resultó corrompido e impío para siempre a manos de un Judas, el traidor mas cochino y deleznable que la humanidad haya conocido.
-Illo, Momento para descansá y echá un "traguito"- comenta Eduardo –Negro pásame la botellita- Y yo voy y le tiendo la mano ofreciéndole ingenuamente nuestros 750 cm. cúbicos de esperanza líquida al mismísimo Caín, ese nota que agarra la botella y alza su codo posando el gollete en su labio inferió: un segundo, dos, tres,… infinito, mi mirada se detiene perpleja, hipnotizada en el vaivén ascendente y descendente de su pronunciada nuez, que actuaba como un pistón hidráulico bombeando hacía su estómago de jibia las últimas ilusiones que Mendo y yo albergábamos de salir con vida de ese infierno asfixiante y esmeralda ¡No dábamo crédito! El silencio fue quebrado por cientos de escalofriantes graznidos, el jolgorio de los zopilotes -¡¡¡Illo, illo, illo, illoooooo!!!- Me abalanzo felinamente sobre él y logro arrebatarle, no sin forcejear, de sus frías manos de demoniejo el preciado elemento, mientras él me miraba con los ojos inyectados en sangre, vengativo (jamás me convencerá de que no tuvo que ver con el incidente de la playa) y miserable enseñando los colmillos como un famélico Gollum de orejas puntiagudas que hubiera sido despojado de su anillo. El muy villano había dejado apenas un vaso de H2O que deberíamos repartir entre dos durante 12 Km. y yo no soy ningún camello, conozco alguno, pero yo no. ¿Un "traguito"? ¡Maldito seas! Por mi ese mal nacido puede arder en el infierno por toda la eternidad.
7 Kilómetro despué eramo un tren fantasma de tres vagone, una imitación cutre de "Santa Compaña" cuyo deambular espectral habría hecho huir despavorido a cualquier mortal temeroso de Dios. En primer lugar Mendo que, a primera vista, parecía el más entero de los tres tirando del carro como Raúl, ósea como el culo. Despué iba el "Judas" que iba rumiando su fechoría, me resisto a creé que sin remordimiento, cabizbajo, avergonzado por su indigno trueque con Satanás: su alma por un poco de saliva (el mu cabrón) saliva de la que yo había agotado mi última reserva tiempo ha, viéndome arrastrado varios metro por detrá dando boqueá, en pleno paroxismo de la sequedad, francamente perjudicado física y sobre todo emocionalmente: la traisión e una piera en las lenteja, la úrtima pipa ransia, er cate en religión que te ase repetí,… Amo, una patá en los mismos güevo. Tres zopilote volaban en sírculo relamiéndose, al meno nos quedaba un vaso de agua de última reserva.
De repente aconteció algo que, si bien se veía vení, nunca a quién le ocurrió: El Mendo, el triatleta de Triana (varga la redundandancía) un portento físico de la naturalesa digno de estudios de anatomía por las más prestigiosa universidade (Jarvar, Osfor, la UCA), que da dos cambayá, se para en seco y se desmorona como un castillo de tierra seca, como la Torre de Preferencia retumbando en el suelo ¡toma jamacuco! Los zopilote ya no eran tres, sino una jauría de carroñeros de mal agüero al acecho de cadáveres agonizantes con servilletas en el cuello y cubiertos en las mano. Contemplando al ídolo yaciente en su desmayo comprendí que mabía quedao sin mi medio vaso de agua y ante semejante panorama experimenté un extraño momento de locura solidaria que espero, por mi reputación, no se vuelva a repetí -anda dáselo ar chavá no se nos vaya a morí ensima- (toma cashetá sin mano al Iscariote).
5 Km despué llegamo, no se como, al puesto forestal como tres "Ecce Homo" esmallaos y con ansia de meté la cabesa aunque fuera en un "abrevadero de pato" (para alguno no sería la 1ª vez), con más mala cara que Shiquetete de after, en fin un cuadro, pero ¡vivos! en una odisea solo superada por Nando Parrado y Roberto Canesa cuando cruzaron los Ande tras aquel asidente de avión. Nosotro no nos comimo a nadie, aunque a mi no me faltaron gana de comerme con papa a alguno que otro, Los dos litro de agua que me bebí de un tragabushe pudieron resarcirme en parte del sufrimiento y el casado de frijole con arró y pescao me hizo reviví dentre los difunto, una vez resuelta la engollipaera. Los lupanare y la comodidad de Jacó se revelaban en nuestro horisonte sercano como un Xanadú, el descanso prometido del guerrero.
Y aquí termina la mayor aventura jamás contada de cómo flirteamo con la parca dejandola plantada una vez más en el altar compuesta y sin guadaña, y es que nojotro somo de profesión sortero, ademá de que "bisho malo nunca muere". ¡Pura vida!
FIN |
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